lunes, 18 de febrero de 2008

EL TITO


28 de junio de 2005. Terracita junto al mar. Suena el teléfono de mi entonces novia. Es su madre comentando que se ha encontrado un gatito recién nacido en un contenedor de basura. Ni siquiera ha abierto los ojos. Lo va a intentar sacar adelante pero no puede quedarse con él, porque en la casa ya hay un gato (un pedazo de Gato) y dos ya son demasiados… Automáticamente decidimos adoptarlo y, antes de llegar a casa, ya le hemos puesto nombre: El Tito. No Tito, sino “EL TITO”, ni siquiera lo hemos visto y no sabemos si vivirá, pero ya es nuestro gato.

Al cabo de un mes lo instalamos en casa. Corría el mes de agosto y como yo estaba de vacaciones, cuando mi churri se levantaba para ir a trabajar yo me dedicaba a preparar y darle biberones, a limpiarle el culo y a enseñarle que las cacas y los pipis se hacen en el plato de tierra y no en el sofá y…poca cosa más. Bueno, le daba un biberón y luego me volvía a dormir hasta hartarme, al despertar de nuevo ya me dedicaba a las otras cosas.

Nunca nos planteamos su sexo hasta que llegó el primer celo. Al decirnos el veterinario que era hembra nos quedamos un poco flipadas (mi anterior gato era macho pero al estar castrado ya ni recordaba como son los testículos felinos) Pese a todo, El Tito siguió siendo macho y así lo hemos tratado siempre. Y a él le gusta.

El Tito es bastante salvaje y poco sociable. Según el veterinario, su raza es la que más tarde se domesticó y como no ha convivido con otros gatos ni con apenas personas, su comportamiento antisocial está plenamente justificado. Eso sí, es súper miedoso y su pasatiempo favorito es, aparte de joder el sofá, comerse cargadores de móviles nokia, y ésto es absolutamente verídico.

Pasó el tiempo y la que era mi mujer y su madre se fue de casa, dejándonos al Tito y a mí solos… y allí seguimos viviendo, como dos camioneras que solo recuerdan su condición femenina en momentos de subidon hormonal, que es cuando él se convierte en una gatita que se pasea por casa con una caída de ojos de lo mas insinuante y se frota por las esquinas suplicando amor …porque nunca lo operamos para esterilizarlo ya que está en contra de los principios de su otra dueña y "madre", una vegetariana de tomo y lomo que prefería no dormir a someterlo a lo que consideraba una mutilación por nuestra simple comodidad. Hasta ahora he respetado su deseo. Pero ya estoy hasta los huevos. Y el Tito también.

2 comentarios:

Molinillo dijo...

jajajajjaja!!! me encantó la historia del tito...
jeje..., ¿Comerse cargadores de móviles Nokia?, bueno, yo tengo suerte entonces, porque el mio es SOnny ericson ;p

Anónimo dijo...

Parecida es la historia de nuestro gato,lo encontramos de madrugada enfrente de nuestro portal envuelto en unos trapos unos 3 dias tendria los ojillos cerrados total cada 3 horas bibes estimulacion para que hiciese cacas....si hasta el veterinario nos dijo parece macho ,que va una hembra de armas tomar (ROSY) se llama eso si la hemos castrado,segun todos los estudios se les alarga la vida y la calidad de esta y nosotros hemos ganado en tranquilidad .Una preciosidad es la fiera.