La Mujer Perfecta esta fuera y ayer se fue del trabajo a una cena sin llamarme, aunque estábamos en contacto por el Messenger de la BB. Tal que a las 3 de la madrugada pasadas me ha llamado, un poco perjudicada, para decirme lo mucho que me quiere y todas esas cosas. Huelga decir que yo estaba en el más profundo de los sueños, aunque reaccioné rápido y le dije que estaba molesta por esa falta de delicadeza, poniéndome muy en mi papel de marida ultrajada.
Después de razonarle el por qué de mi actitud cometí un error garrafal, ya que la conversación derivó por unos derroteros que creo que van a ser contraproducentes a la larga. Y todo porque empecé a decirle que, en cuanto vuelva hoy, voy a castigarla. Le describí con todo lujo de detalles lo que le haría y que resumidamente viene a ser esto: Yo me sentaré en el sofá. Ella estará desnuda y la tumbaré en mis rodillas, boca abajo, para darle palmaditas y cachetitos en el culo mientras le digo lo de “Has sido una niña mala, mujer perfecta! Tengo que enseñarte buenos modales y respeto”. La idea le encanta y está deseando que la castigue. Y yo también, pero ¿será la excusa para que deje de ser perfecta y empiece a comportarse siempre como una niña mala?
jueves, 23 de octubre de 2008
jueves, 16 de octubre de 2008
COSAS NUEVAS
La Mujer Perfecta y yo llevamos juntas unos 7 meses, y hay que decir que desde que la tengo en mi vida, a veces me tengo que enfrentar a situaciones nuevas que requieren de todos mis recursos para salir del paso.
Sin ir más lejos, un día me mandó al mercado sola y sin lista de la compra. Dios mio! Prefiero mil veces un juicio en la Audiencia Nacional que volver a enfrentarme a una fila de amas de casa furibundas por mi ineptitud. Y todo porque cuando me llegó el turno en la pescadería y me preguntaron amablemente lo de “¿que te pongo, guapa?” solo salió de mi boca una palabra: “Pescado!”. Para no repetir. Y como esto muchas cosas.
Eso sí, a lo que no me acostumbro de ninguna manera es a su manera de insultar. No sabe. Cuando se enfada no salen de su boca más que expresiones de lo más graciosas, en su catalán noroccidental, que lo único que provocan es risa. Lo que la salva es que cuando las dice está muy guapa, pero yo me pongo seria y siempre le digo que si tiene que meterse conmigo me diga lo de toda la vida porque sino, no puedo tomármela en serio de ninguna de las maneras. No es que diga botarate, canalla y cosas de esas, pero poco le falta y así no hay quien discuta.
Sin ir más lejos, un día me mandó al mercado sola y sin lista de la compra. Dios mio! Prefiero mil veces un juicio en la Audiencia Nacional que volver a enfrentarme a una fila de amas de casa furibundas por mi ineptitud. Y todo porque cuando me llegó el turno en la pescadería y me preguntaron amablemente lo de “¿que te pongo, guapa?” solo salió de mi boca una palabra: “Pescado!”. Para no repetir. Y como esto muchas cosas.
Eso sí, a lo que no me acostumbro de ninguna manera es a su manera de insultar. No sabe. Cuando se enfada no salen de su boca más que expresiones de lo más graciosas, en su catalán noroccidental, que lo único que provocan es risa. Lo que la salva es que cuando las dice está muy guapa, pero yo me pongo seria y siempre le digo que si tiene que meterse conmigo me diga lo de toda la vida porque sino, no puedo tomármela en serio de ninguna de las maneras. No es que diga botarate, canalla y cosas de esas, pero poco le falta y así no hay quien discuta.
miércoles, 15 de octubre de 2008
INSULTANTEMENTE FELIZ
Hace medio siglo y medio que no actualizo. Hechos destacables muchos o pocos, según como se mire.
Ha empezado la cuenta atrás para que La Mujer Perfecta se convierta en la Sra. de Coyote. O yo en la Sra. de Perfecta. Y esto no quiere decir que tengamos fijada fecha para boda, sino que ya está presentada su demanda de divorcio y a la mierda con todas las tonterías de su ex. La nota de color es que el día que tengamos sentencia la llevaré al lugar donde no tuvo una noche de bodas como corresponde, y haré que se fundan las paredes de tanto meneo que le voy a dar. Somos así de morbosas…jejeje
Capitulo aparte son las relaciones Mujer Perfecta – El Tito. El gato, como era de esperar, se ha rendido a sus encantos y si antes solo yo correteaba alrededor de la Mujer Perfecta, ahora lo hacemos los dos. De todos modos, no hay que olvidar que El Tito es un cabrón, y no duda en atacarla a traición a la que la otra se despista. El gato está feliz teniendo a alguien a quién aterrorizar y que le haga caso, y yo me descojono porque tengo la diversión asegurada. Ella ha hecho un gran esfuerzo y ha pasado de tenerle un terror extremo a plantarle cara cuando se pone tonto y violento.
En resumen, todo va evolucionando favorablemente y continúo pensando que La Mujer Perfecta es Perfecta (por si no queda claro, mi ideal de mujer es el de señora en el salón, criada en la cocina y puta en la cama, aunque suene muy mal y muy simplista dicho así. Vivimos juntas, nos queremos y nos cuidamos mutuamente, cada una a su manera. Y, sobretodo, continuamos hablando mucho y teniendo mucho sexo del bueno!
Ha empezado la cuenta atrás para que La Mujer Perfecta se convierta en la Sra. de Coyote. O yo en la Sra. de Perfecta. Y esto no quiere decir que tengamos fijada fecha para boda, sino que ya está presentada su demanda de divorcio y a la mierda con todas las tonterías de su ex. La nota de color es que el día que tengamos sentencia la llevaré al lugar donde no tuvo una noche de bodas como corresponde, y haré que se fundan las paredes de tanto meneo que le voy a dar. Somos así de morbosas…jejeje
Capitulo aparte son las relaciones Mujer Perfecta – El Tito. El gato, como era de esperar, se ha rendido a sus encantos y si antes solo yo correteaba alrededor de la Mujer Perfecta, ahora lo hacemos los dos. De todos modos, no hay que olvidar que El Tito es un cabrón, y no duda en atacarla a traición a la que la otra se despista. El gato está feliz teniendo a alguien a quién aterrorizar y que le haga caso, y yo me descojono porque tengo la diversión asegurada. Ella ha hecho un gran esfuerzo y ha pasado de tenerle un terror extremo a plantarle cara cuando se pone tonto y violento.
En resumen, todo va evolucionando favorablemente y continúo pensando que La Mujer Perfecta es Perfecta (por si no queda claro, mi ideal de mujer es el de señora en el salón, criada en la cocina y puta en la cama, aunque suene muy mal y muy simplista dicho así. Vivimos juntas, nos queremos y nos cuidamos mutuamente, cada una a su manera. Y, sobretodo, continuamos hablando mucho y teniendo mucho sexo del bueno!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)