Se marcharon los pintores y esto ya empieza a tener un cierto orden. Mañana a ver si las Sras. de la limpieza lo adecentan un poco, porque creo que me he cargado una americana. Ahora estaba entretenida con la colocación de todos mis títulos y titulines por las paredes de mi despacho y me he dado cuenta de dos cosas: Mucho tiempo y mucho dinero invertido en formación durante todos estos años, aunque hay acreditaciones que han desaparecido y han aparecido otras que ni me acordaba que tenía. Misterios sin resolver.
Y también me doy cuenta de que hay mucha gente agradecida. Y esto último viene al hilo porque detrás de un cuadro que me regalaron hace años, he descubierto una tarjeta en la que el remitente me ponía: “Coyote, recibe con este detalle el agradecimiento de toda mi familia” Era de mis primeros clientes y, como suele pasar, cobré poco y trabajé mucho, de manera que conseguí sacarlo de un marrón bastante gordo. Me he acordado de la ilusión que me hizo.
Reflexiono sobre esta profesión nuestra, tan denostada a veces, tan envidiada otras, pero siempre tan dura. Porque la gente que se sienta al otro lado de la mesa, que suele tener una imagen prefijada bastante superficial a causa del cine, no sabe que detrás de la tranquilidad, la seguridad y la calma que les transmitimos, ha habido un recorrido largo, duro, tortuoso y difícil para estar ahí. Tampoco son conscientes de que, a veces, lo que para ellos ha sido muy sencillo de resolver ha supuesto noches sin dormir o días sin comer para no perder un minuto y encontrar la clave del triunfo. O, simplemente, olvidan que detrás de esa imagen de aplomo y confianza, hay un ser humano al que a lo mejor se le acaba de romper el corazón en mil pedazos.
Supongo que todo eso ocurre en cualquier profesión y oficio, pero nosotros somos carne de cañón para bromas de todo tipo y sin ningún respeto. Y me pongo a pensar en mi y en todos esos compañeros que, como yo, aman verdaderamente esta profesión y que todos los días se olvidan de sí mismos y se dedican a batallar para conseguir hacer un poco más felices a los que vienen a nosotros solicitando ayuda. Y de pronto, que se hagan chistes sobre ello me parece un insulto.
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6 comentarios:
Si no me falla la memoria eres abogada, no???
Aunque leo lo que pones y se aplicaría perfectamente a mi profesión...
Besades
PD: A lo de los chistes no lo capto.
eres abogada y lesbiana... ergo, abogay?
bueno, yo últimamente estoy algo peleado con la justicia. no con los abogados, que conste. más bien con los jueces. o con la justicia en sí. o con el sistema judicial español. no sé, vamos, pero que estoy peleado y no creo demasiado.
es bueno saber que eres abogada. nunca se sabe cuándo va a tener que echar mano uno de los servicios del gremio.
besos jurídicos.
hola coyote,
Mira que te has puesto metafísica y trascendental.
Yo soy colega tuya de profesión, además de amiga, y yo tampoco me considero una juana de Arco de la Justicia... para que te voy a engañar,
quizá porque no tengo el mismo tipo de clientes que tú, yo pocas veces les veo la cara al ser instituciones y quizá es todo un poco diferente.
Me alegro que hayas puesto ya tu despacho en orden y colgado todos los títulos,
yo por cierto no tengo colgado ninguno, y mis jefes tampoco y eso que a mi madre le ha dado por enmarcarlos y todo esas historias pero están en un armario de su casa.
Un beso
Alirin
així que ets DETECTIVA PRIVADA!!
Visca Marlowe!
[w]
Flor, no recuerdo haber dicho nunca que soy abogado pero has acertado. Y supongo que conoces muchos chistes de abogados, no?
Sr. Finnegan ¿no pega más decir que soy Abobiana?jejeje
Alirin, yo tampoco soy Juana de Arco! pero hay momentos en que sí me siento así, la verdad...
Wendy, Siento desilusionarte pero no soy detective...ooooh!!! pero si lo fuera me molaría más rollo Magnun: Ferraris y rubias en Hawai!!!
Besos!!!
Pues debes haberlo dicho porque yo soy psicóloga pero no adivina (o al menos eso creo, jajaj)
Y de chistes, ninguno.
Besos
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