Cuenta la leyenda que la pócima del perfecto amor se componía de varios elementos que resultaban imprescindibles y que cualquier encantamiento que adoleciera de alguno de estos ingredientes estaba condenado al fracaso más absoluto. La auténtica receta era guardada celosamente por una depositaria elegida entre las más insignes hadas, y tan solo la podía transmitir oralmente a la siguiente designada en caso de que su vida corriera peligro.
No obstante, durante generaciones, profanos en la materia han intentado reproducir el brebaje sin éxito, y son múltiples los casos que se conocen en los que la persona interesada veía como el amor escapaba de sus manos por culpa algún error en los componentes o las proporciones de tan ansiada fórmula. No solo no conseguían el amor perfecto, sino que lo que provocaban era el efecto contrario y la persona objeto de sus sueños huía tan lejos que era imposible recuperarla.
Yo puedo considerarme una persona muy afortunada. Conocía la leyenda pero nunca le di mucho crédito hasta hace un par de meses. Empecé a sospechar que podía ser real y me dediqué a investigar a conciencia hasta ahora, que puedo afirmar con rotundidad que la historia es cierta. Lo que no entiendo es como no me di cuenta antes…
No se trata de que me hayan hecho objeto de un encantamiento, ni siquiera de que me haya topado con la depositaria de la pócima del perfecto amor. Mi suerte va mucho más allá. Porque la que todas las noches duerme a mi lado, la Mujer Perfecta, es la mismísima creadora del Hechizo del Perfecto Amor…
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4 comentarios:
qué alegría volver a leerte...
me ha gustado lo de la transmisión oral. da muchas ideas interesantes...
besos
La magia existe, doy fe de ello, un abrazo.
me aburroooooo...jejejeje ñoñiñoñi ;) dale vidilla a la casa muñeca!
jajajaja
estoy con arispiq!!!
tardas en actalizar un siglo y solo cuentas ñoñerias!!!
danos chicha cacho perra!
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